Hacia el pasado: parquet Nacional Barra Honda

Posted on: September 8th, 2011 by Sugar

Sodom's Salted Sinners


El Parque Nacional Barra Honda se encuentra en el corazón de la Península de Nicoya, en un principio parece ser un parque muy modesto pero, debajo de las extensiones del Bosque Tropical Seco se encuentra enterrado un tesoro que espera ser explorado: una red de cuevas de piedra caliza situadas en lo alto de una montaña, las fantásticas formas talladas pacientemente durante los orígenes del país.

Aproximadamente 70 millones de años atrás, durante la Era del Mienoceno, antes de que el norte y el sur de América se unieran en un puente, Costa Rica (y el resto de Centro América) se encontraban sumergido por debajo de las olas. Para ese tiempo, las cuevas de Barra Honda no eran más que arrecifes de coral.

Bajo el agua eventualmente los volcanes formaron el Istmo Centroamericano, violentos temblores fracturaron y doblaron la nueva tierra y los alrededores del suelo oceánico, empujando los arrecifes de coral del mar a su actual lugar de descanso. El agua de lluvia goteo y goteo por miles de años dejando cientos de formas surrealistas que adornan la red de 42 cuevas.

Dientes de Tiburón


Por su alta ubicación y por estar en una región volcánica las cuevas no fueron descubiertas hasta la época moderna, fue hasta los años 60’s. Una de las cuevas, Pozo Hediondo, llevo a los locales a creer en la naturaleza volcánica de las cuevas subterráneas, el olor que despide el guano de las grandes colonias de murciélagos que viven en las cámaras subterráneas recuerdan al olor del sulfuro volcánico. Los visitantes esperan pacientes hasta el atardecer para observar a los cientos de mamíferos emergiendo de la tierra con la luz menguante.

Las cuevas eran bien conocidas por los primeros habitantes, quienes creían que eran pasadizos al mundo espiritual; se han encontrado restos humanos de la época Precolombina en las cinco cámaras de la cueva Nicoa unos 30 metros (100 pies) de profundidad, así como cerámica y adornos que datan de 300 aC.

A la fecha solo 19 cuevas han sido exploradas, descendiendo cientos de pies. La más profunda de estas, es la cueva Santa Ana, cuyo fondo se encuentra a 249 metros (820 pies), una de cuyas cavernas que se conoce como el “Salón de perlas”. Las cámaras más grandes se encuentran en la cueva de La Trampa, accesible a través de una bajada estrecha que va disminuyendo, comienza en una cámara por debajo de 50 metros, da a una serie de vastas cavernas hechas de calcita, de deslumbrante color blanco puro.

Fugue Fantastique


La cámara más popular, puede ser visitada por niños mayores de 12 años, es la Cámara Terciopelo nombrada así por el cuerpo de una culebra que encontraron cuando la exploraron por primera vez, con ayuda de un guía, los visitantes pueden practicar rapel en 17 metros (56 pies) como caída principal guiada por una escalera atornillada a la pared. La entrada a la cámara Papaya tiene formaciones de cuentos de hadas de estalagmitas y estalactitas. En la cámara los Huevos Fritos una estalagmita se remata con una formación que se ve como un gran desayuno. Otros asumen que tienen la forma de figuras humanas apiñadas. No hay escasez de nombres de fantasía para la lenta obra del agua y los minerales, algunos de estos son: pajillas, palomitas de maíz, flores de tiza, las cortinas, uvas, agujas y dientes de tiburón. La tercera cámara – El órgano – es el nombre de una formación que se asemeja a los tubos de un órgano de una gran iglesia, cerca de la cúpula de la catedral, cuando se toca ligeramente, dos de los pliegues drapeados producen la resonancia de notas musicales.

Para los niños menores de 12 años se encuentra La Cuevita, es de fácil acceso y está adornada también con estalagmitas y estalactitas. Los visitantes de Terciopelo y La Cuevita son acompañados por guías expertos, quienes pueden proveer el equipo para la excursión y las instrucciones para hacerlo; los visitantes no necesitan experiencia previa. Hay que estar preparado para una marcha aproximadamente 1.5 horas hacia la entrada de la cueva, Hay rutas de senderismo por el parque, que albergan a los monos aulladores y cara blanca, guatusas, venados, osos hormigueros, mapaches y armadillos. Para una aventura de un día, una caminata de 8 kilómetros que conduce a Las Cascadas, una serie de pequeñas caídas de agua que descienden a lo largo de retorcidas formaciones minerales.

Map to Barra Honda


Las cuevas únicamente tienen acceso durante la época seca (diciembre-abril), ya que existe un riego de que estas se inunden en la época lluviosa. Las horas de operación son a partir de las 7:30am hasta las 4pm. Para grandes grupos es necesario hacer una reservación. El parque está situado pasando el pueblo de Nicoya; gire a la izquierda en la autopista 21 que conduce a San José, Limonal y el Puente del Tempisque. Continuar unos dos kilómetros (1,2 millas) y gire a la izquierda de nuevo en los signos de Barra Honda. Siga este duro camino de 4 kilómetros (2.5 millas) hacia la ciudad de Nacaome / Barra Honda, y gire a la izquierda hacia Santa Ana, continuando 6 kilómetros (3.7 millas) a la entrada del parque y la estación de guarda parques. Para más información, llame al 2659-1551.

–C. Keogan