Las Ballenas en Costa Rica: Migración en alta mar

Posted on: November 20th, 2016 by Sugar

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Existen pocas experiencias más majestuosas, más impresionantes que un encuentro con ballenas. El observar una creatura tan grande desafía el sentido de la proporción, el sentido de conexión con otro ser de inteligencia, deja sin duda un recuerdo indeleble. Costa Rica es uno de esos países del mundo bendecidos, donde las ballenas se reúnen en grandes números casi en cualquier época del año. Cerca del ecuador, Costa Rica recibe la migración de ballenas que viene del norte al sur del hemisferio, estas viajan miles de millas para emparejarse, dar a luz y cuidar a sus crías antes de volver a sus distantes territorios helados, donde podrán encontrar la mayor parte de su dieta la cual es rica en krill (eufausiáceos) y plancton.

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Son 30 especies de ballenas, delfines y las marsopas (cerdos de mar/delfines pequeños) las que pasan por las aguas de Costa Rica pero muchos de estos pasan por aguas más profundas y son difíciles de ver, solo si se tiene un poco de suerte y se viaja en barco de alta mar. La ballena más grande del mundo, es la ballena azul y es uno de estos migrantes silenciosos, pueden medir hasta 30 metros (100 pies) de longitud y tener un peso de cerca de 200 toneladas métricas, es el animal más grande del mundo. Las orcas, o ballenas asesinas, también pueden ser vistas en alta mar. Aunque son los delfines, estos grandes depredadores los que se han visto navegar juguetones por la estela de los barcos de pesca.

Tres especies de cachalote (a las que Moby Dick dio fama) pocos en número, pero pueden ser vistas fuera de la Costa Pacífica del país entre mayo y diciembre, se pueden ver en grupos en su mayoría compuestos por las hembras y sus crías. Otros migrantes marinos son: el rorcual o ballena de aleta, rorcual tropical o ballena de Bryde, rorcual norteño o rorcual de Rudolphi y varias especies de ballenas picudas y nariz de botella; muchas de estas pueden ser vistas en el Pacifico sur del país.

Marina Puesta del Sol, Nicaragua

Marina Puesta del Sol, Nicaragua

Sin embargo, hay una especie que es posible ver cerca de la costa durante casi todo el año (y seguido desde el Hotel Sugar Beach!): la ballena jorobada, tiene la capacidad arquear su espalda al sumergirse, es acrobática en sus saltos lo que la ha vuelto emblemática con respecto a las otras ballenas.

Dos distintas poblaciones de las aguas del Pacifico Norte y la Antártida respectivamente, migran hacia Costa Rica durante los meses de invierno para aparearse, y dar a luz a sus crías esto permite que crezcan lo suficientemente fuertes para el viaje, refugiándose en los seguros puertos costeros. Para aquellos en la costa esto significa un espectáculo de primera calidad; las jóvenes crías, con la exuberancia de cualquier joven creatura, con frecuencia saltan fuera del agua, cayendo estrepitosamente, solo para volverlo hacer sin descanso.

Las Ballenas Jorobadas con frecuencia se pueden encontrar en Flamingo, justo al sur del Hotel Sugar Beach, y algunas veces se acercan bastante a la costa, en busca de refugio o para alimentarse de los grandes cardúmenes de peces, cuya ubicación se delata por las aves marinas dispuestas a alimentarse de los restos.

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Las poblaciones del norte pasan por Costa Rica de diciembre a abril mientras que las del sur tienen una migración más larga de cerca de 10,000 kilómetros (6500 millas) desde el Océano Antártico, pasan de agosto a noviembre en las cálidas aguas tropicales. Entre Octubre y diciembre, es probable que las primeras y las ultimas de los dos hemisferios compartan las mismas aguas, una congregación única para Costa Rica, algunos científicos creen que esto podría servir para mezclar los genes y así aumentar la diversidad genética. Las ballenas Jorobadas machos, conocidas por sus penetrantes canciones utilizadas durante el cortejo, pueden hasta intercambiar “notas musicales”, aprendiendo los unos de los otros. Durante la época de apareamiento, las aguas están hechizadas por sus prolongados llamados; incluso en las aguas poco profundas, sólo se necesita bucear al fondo en la arena para oírlos cantar desde una distancia de 15 kilómetros.

Como un punto de convergencia, Costa Rica tiene la temporada de observación de ballenas jorobadas más larga en el mundo. Y no puede ser más fácil, solo tumbarse en un sillón, con un batido de mango fresco, en el restaurante del Hotel Sugar Beach, esperando a que uno de estos magníficos animales marinos se aventure a acercarse a la costa.


–C. Keogan